Un año más en todo Aragón, retumbará el sonido de los tambores y los bombos coincidiendo con la celebración de la Semana Santa. Si hay algo que hace única esta semana es su fuerza sonora, con miles de tambores, bombos, timbales y cornetas acompañando cada una de las procesiones que tienen lugar en nuestra tierra. El sonido crea una atmósfera impresionante que se siente en todo el cuerpo.
Cada una de las procesiones que recorrerán las calles de los pueblos de Aragón durante estos días, son una mezcla pública de devoción, tradición, arte y fe.
Si preguntáramos por el momento favorito de cada una de las personas que acuden a estas procesiones, tendríamos tantas respuestas como personas preguntadas. Algunas respuestas dirán que su momento favorito es la rompida de la hora en alguno de los pueblos de la ruta del tambor del bajo Aragón. Otros dirán que su procesión favorita es el momento en que desde la Iglesia de San Juan de Calatayud sale la procesión del Santo Entierro, cuyo origen se remonta al S. XV, en una gran manifestación de fe con la participación de pasos que van desde el S. XVII al S. XX. Y más de 300 personajes del Antiguo y Nuevo Testamento.
En Zaragoza, cuya Semana Santa está declarada de Interés Turístico Internacional, se celebra cada miércoles Santo por la noche uno de los momentos más emotivos de la Semana Santa Zaragozana, cuando se encuentran en la Plaza del Pilar la Cofradía de San Joaquín y la Virgen de los Dolores con la Cofradía de Jesús camino del Calvario. Madre e hijo se colocan frente a frente, los tambores cesan su sonido y una jota aragonesa suena en la Plaza del Pilar.
En estos días, el epicentro de la Semana Santa de Zaragoza es la Iglesia de Santa Isabel y San Cayetano, auténtico monumento vivo de los pasos procesionales. El Viernes Santo la Iglesia permanece abierta por la mañana y se permite la entrada a los fieles, para poder venerar al Cristo de la Cama, una imagen que se guardaba en el antiguo convento de San Francisco y que pudo ser rescatada tras ser bombardeado el convento en los Sitios de Zaragoza. Tras el bombardeo el Cristo de la Cama estuvo un tiempo en la Basílica de Nuestra Señora del Pilar, más tarde en la Iglesia de la Santa Cruz, y finalmente descansa en la Iglesia de Santa Isabel y San Cayetano, donde se puede ver en las visitas guiadas que organiza la Diputación Provincial de Zaragoza, propietaria del edificio.
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